- Nombre:
El señor Lesemann - Empresa:
Südsee-Camp - Sitio:
En pleno centro del brezal de Lüneburg, Alemania - Descripción:
Camping grande completo - Actividad:
80 - 100 coches de pedales
Nunca ha sido la intención de revender los coches de pedales. El director de alquiler Lesemann se sorprende, cada vez más, al ver que el interés sea tan grande y que el tiempo de espera para el alquiler de coches de pedales a veces sea muy largo.
Las pistas de tenis, piscinas paradisíacas cubiertas y al aire libre, el programa de animación, la discoteca, el teatro: todo marcha bien en Südsee-Camp. Pero el alquiler de coches de pedales se lleva la palma. Las cifras por lo tanto son impresionantes. Un número de coches de pedales de 80 a 100. Que, sobre todo durante la temporada alta se alquilan todos cada día. A veces también días seguidos por personas que no se hartan de ello. Pero ¿Qué hace Südsee-Camp cuando recupera la inversión realizada? Ya desde hace mucho tiempo recuperó los gastos de la adquisición, así que, ofrece en venta los coches de pedales de segunda mano.
El señor Lesemann explica que: "No nos cuesta nada deshacernos de ellos. Nuestros clientes del camping hasta nos preguntan cuándo podrán adquirir el siguiente coche que se ofrecerá en venta. Entonces nosotros sólo tenemos que consultar el ordenador."
El ordenador es el 'cerebro' del alquiler y de la venta de coches de pedales. Allí dentro Lesemann tiene almacenado todos los datos por ejemplar: un código único, cuándo lo ha alquilado, cuántas veces, durante cuánto tiempo, precio de compra, precio de venta esperado. De su ordenador personal obtiene automáticamente el aviso de cuando un ejemplar determinado ha hecho su último recorrido. Algunos se venden aún durante la temporada ("justo ayer cinco coches de pedales de tipo Mónaco"), otros después de la temporada.
Los productos de BERG son fuertes y no necesitan mucho mantenimiento. Lesemann tiene un montador a su servicio que no tiene mucho trabajo. Las cadenas están protegidas contra la arena y el fango. De vez en cuando el montador retoca un arañazo, nada más.
Pero los clientes del camping no notan nada de eso. Ellos sólo quieren pedalear e ir a toda pastilla y aceptan el tiempo de espera como es. ¡Siempre se puede jugar a tenis en otro momento!


